A ti…

No, no fue la noche que habíamos soñado.
Pero yo no olvidaré tu cuerpo en la penumbra.
No me olvidaré de tus labios y tu lengua enredándose en los míos.
Ni dejaré de pensar en tu piel tan cerca de mi piel sin nada separándolas.
Soñaré con tus abrazos y despertaré con tus suspiros.
Y quizá alguna vez volvamos a entrar uno en el otro como aquella noche entramos.
Foto: John McCall
